sábado, 7 de febrero de 2015

LA EXTERNALIZACIÓN DEL PROBLEMA




La «extemalización» es un abordaje terapéutico que insta a las personas a cosificar y, a veces, a personificar, los problemas que las oprimen. En este proceso, el problema se convierte en una entidad separada, externa por tanto a la persona o a la relación a la que se atribuía. Los problemas considerados inherentes y las cualidades relativamente fijas que se atribuyen a personas o relaciones se hacen así menos constantes y restrictivos.

Yo [M.W.] inicié mis intentos sistemáticos en este sentido hace aproximadamente 10 años. Estas primeras aproximaciones tuvieron lugar predominantemente en el contexto del trabajo con familias que acudían a terapia por problemas identificados en los hijos. Algunos aspectos de este trabajo han sido ya presentados anteriormente (por ejemplo, White, 1984, 1985, 1986a, c).

La extenalización de los problemas de los niños resultaba muy atractiva para estas familias. A pesar de que habitualmente el problema se definía como algo interno al niño, todos los miembros de la familia se veían afectados por él, y a menudo se sentían desbordados, desanimados y derrotados. Consideraban la persistencia del problema y sus fracasados intentos de resolverlo como un descrédito para ellos mismos y/o para sus relaciones. La persistencia del problema y el fracaso de las medidas correctivas servían para confirmar, a los ojos de los miembros de la familia, la existencia de diversas características personales y relacionales negativas. Así, era frecuente que cuando los miembros de estas familias explicaban los problemas por los que solicitaban terapia, presentaran lo que yo denomino una «descripción saturada por el problema» de su vida familiar. En otro lugar, apoyándome en la analogía del relato o del texto, he planteado esta «descripción saturada por el problema» como un «relato dominante de la vida familiar» (White, 1988, 1989).

Al ayudar a los miembros de la familia a separarse y separar sus relaciones del problema, la externalización abría la posibilidad de que se describieran a sí mismos y a sus relaciones desde una perspectiva nueva, no saturada por el problema; permitía el desarrollo de una historia alternativa de la vida familiar, más atractiva para los miembros de esa familia. Desde esta nueva perspectiva, las personas eran capaces de descubrir «hechos» acerca de sus vidas y relaciones que anteriormente, desde el relato saturado por el problema, no estaban en condiciones de percibir, ni siquiera vagamente; «hechos» que contradecían este relato y proporcionaban los núcleos para la generación de nuevas historias. E, invariablemente, en este proceso se resolvía el problema del niño.

Las respuestas altamente positivas a estos primeros intentos sistemáticos de que las familias externalizaran sus problemas me llevó a ampliar esta práctica a una amplia gama de problemas presentados. A lo largo de mis trabajos posteriores con este enfoque, he observado que la externalización de los problemas ayuda a las personas en su lucha contra los mismos, y he llegado a la conclusión de que, entre estas cosas, este abordaje:

1. Hace disminuir los conflictos personales más estériles incluyendo las disputas en torno a quién es responsable del problema.

 2. Combate la sensación de fracaso que aparece en muchas personas ante la persistencia del problema pese a sus intentos de resolverlo.

3. Allana el camino para que las personas cooperen entre sí, se unan en una lucha común contra el problema y logren sustraerse a su influencia.

4. Abre nuevas posibilidades de que las personas actúen para apartar sus vidas y relaciones de la influencia del problema.

5. Permite a las personas afrontar de un modo más desenfadado, más eficaz y menos tenso problemas que parecían «terriblemente serios».

6. Ofrece opciones de diálogo, y no de monólogo, sobre el problema.

En el contexto de las prácticas asociadas a la externalización de problemas, no son la persona ni la relación las que constituLA EXTERNALIZACIÓN DEL PROBLEMA 55 ven el problema. Es el problema lo que es el problema, y por tanto la relación de la persona con él se convierte en el problema.

Como hemos visto en el capítulo 1, los relatos que las personas realizan acerca de sus vidas no sólo determinan el significado que atribuyen a sus vivencias, sino que también determinan qué aspectos de la experiencia vivida seleccionan para asignarles un significado. Como sostiene Bruner (1986a), no es posible que estas narraciones abarquen toda la riqueza de nuestra experiencia.


  • (...) la experiencia vital es más rica que el discurso. Las estructuras narrativas organizan y dan significado a la experiencia, pero siempre hay sentimientos y experiencias vividas que el relato dominante no abarca del todo (pág. 143). 


Puesto que las historias que crean las personas sobre sus vidas determinan tanto la atribución de significado a sus vivencias como la selección de los aspectos de la experiencia que van a expresarse, se sigue que estos relatos son constitutivos o moldeadores de la vida de las personas. Las vidas y relaciones de las personas se desarrollan a medida que vivimos o representamos estas historias.

A partir de la analogía del texto pueden postularse varios presupuestos acerca de la experiencia que las personas tienen de los problemas. Aquí partiré del presupuesto general de que cuando las personas experimentan problemas por los que van a terapia, a) las narraciones con las que están relatando su vivencia y/o en las que otros están contando su experiencia no representan suficientemenle su experiencia vivida, y b) en este caso habrá aspectos significativos y vitales de su experiencia que contradigan estas narraciones dominantes.

 La externalización del problema permite a las personas separarse de los relatos dominantes que han estado dando forma a sus vidas y sus relaciones. Al hacerlo, recuperan la capacidad de identificar aspectos previamente ignorados, pero cruciales, de la experiencia vivida, aspectos ignorados que no podrían haberse predicho a partir de la lectura del relato dominante. Por tanto, siguiendo a Goffman (1961), he llamado a estos aspectos de la experiencia "acontecimientos extraordinarios» (White, 1987, 1988).

Cuando se identifican acontecimientos extraordinarios, puede estimularse a las personas a que desarrollen nuevos significados en relación con ellos. Esto requiere que los acontecimientos extraordinarios pasen a formar parte de una historia alternativa de la vida de la persona. He denominado «relato extraordinario» a esta historia 56 MEDIOS NARRATIVOS PARA FINES TERAPÉUTICOS alternativa y he elaborado un modo de plantear preguntas que aliente a las personas a localizar, generar o resucitar historias alternativas que «expliquen» los acontecimientos extraordinarios. Otras preguntas llevan a las personas a investigar qué indican estos nuevos datos acerca de los atributos y cualidades de ellas mismas y de sus relaciones. Al tomar en consideración estas preguntas y responderlas, las personas obtienen «redescripciones extraordinarias» y nuevas de sí mismas y de sus relaciones (White, 1988). Las preguntas de redescripción pueden también ayudar a las personas a revisar su relación consigo mismas (por ejemplo: «¿Cómo crees que estos nuevos descubrimientos podrían afectar a tu actitud hacia ti mismo?»), a revisar su relación con otras personas (por ejemplo: «¿Cómo podría este descubrimiento afectar a tu relación con...?»), y a revisar su relación con los problemas (por ejemplo: «Al negarte a colaborar de esta forma con el problema, ¿lo estás haciendo aumentar o disminuir?»).

 Entonces se pueden introducir preguntas que inviten a las personas a profundizar en la aplicación de estas historias alternativas. Estas preguntas llevan a investigar algunas de las «posibilidades extraordinarias» y nuevas que suelen acompañar a las relatos extraordinarios y a las redescripciones extraordinarias de las personas y sus relaciones (White, 1988). Se puede ampliar aún más el alcance de estas historias alternativas planteando preguntas que inviten a las personas a identificar y reunir a un público ante el que crear nuevos significados vitales. He llamado a estas preguntas «preguntas de difusión extraordinaria» (White, 1989).

Creo que la terapia inspirada en la externalización de problemas facilita la «re-escritura» (Myerhoff, 1986) de vidas y relaciones. A continuación se describen algunas de las prácticas asociadas a la externalización de problemas. Si bien los detalles aparecen bajo diferentes encabezamientos, el lector podrá advertir que muchos de ellos aparecen simultáneamente en distintos apartados.

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