Curso mediación
¿Es lo mismo Mediación en el ámbito familiar que Terapia familiar?
Si es la sesión informativa inicial art. 17 estimo que es incompleta, dado que a grandes rasgos, no se habla de la formación y responsabilidad del mediador, y de las condiciones previas para poder evaluar su incompatibilidad e imparcialidad, así como en relación al tema de la confidencialidad queda poco concretado en cuanto a información y documentación, y posible consentimiento total o parcial, y su repercusión dentro y fuera del procedimiento para cualquiera de las partes y del propio mediador, así como no se determina ya desde el inicio una información sobre los posibles costes de la mediación.
¿Es lo mismo Mediación en el ámbito familiar que Terapia familiar?
Mediación:
- Se centra direccionalmente en el cometido
- Importancia en lograr acuerdos relacionados con el asunto que originó el conflicto
- Las emociones se controlan y orientan para que no interfieran en el proceso
- Trabajan el presente y futuro
- Aborda temas del entorno familiar, relativos al conflicto
- Un exceso de información puede perjudicar la imparcialidad del mediador
Terapia Familiar:
- Se centra en el cambio de
conductas y la expresión de
sentimientos.
- Importancia en la resolución de la
relación conflictiva familiar.
- Las emociones son exploradas con
el fin de entender y comprender el
conflicto a nivel psicológico.
- Trabaja en el pasado
- Aborda temas internos de la persona
relativos al conflicto, con la intención
de modificar la conducta.
- Trata psicopatologías.
- El terapeuta necesita gran cantidad
de datos, anteriores y actuales, tanto
de los sujetos, como de la relación.
Recalcaremos algunas reglas básicas de la comunicación, como por ejemplo:
- Les pido que en todo momento mantengan una comunicación adecuada, intentaremos mantener algunas normas de procedimiento.
- Intenten no interrumpirse. Se les ha provisto con lápices y papeles para que anoten lo que deseen decir hasta que llegue su turno de palabra.
- Intenten evitar ataques personales. Intentaremos mantener el respeto.
- Debemos estar de acuerdo en tratar de resolver el problema.
- ¿Están de acuerdo con estas normas de procedimiento?. ¿Quieren agregar alguna otra norma de procedimiento? ¿Tienen alguna pregunta acerca del proceso?
Yo añadiría el siguiente cuadro (más que nada porque he necesitado ubicarlo en algún sitio y las prisas me han llevado a colocarlo en este punto, donde puede servir para conocer el tipo de personas con las que nos podemos encontrar en una reunión) , con la diferencia de que al ser mediación no es cuestión de excluir a nadie, ni de que se sienta excluido.
- Por parte del mediador:
* Lo primero que debemos de aprender los mediadores es, que cuando dos o más personas entran en conflicto, no se comportan de forma racional y normalmente se dejan llevar por factores emocionales que los empujan hacia posiciones cada vez más rígidas.
* La apreciación de estar siendo escuchado y comprendido tiene un gran poder para activar el cambio actitudinal que buscamos.
¿Cómo sabemos que el discurso es adecuado? Podemos evaluarlo haciéndonos una serie de preguntas:
Ejemplo esquemático de un discurso de apertura:
"Buenos días, yo soy ....... y he sido asignada para ser su mediadora. La sesión de hoy va a durar ..... minutos. Por favor, familiaricénse con la habitación, y vean que hay algunos refrescos aquí para que los usemos. Yo estoy para ayudarlos en la discusión de los problemas que los han traído hoy a mediación. Yo trabajo para .......... y tengo experiencia en ayudar a personas en conflicto a encontrar soluciones con las que puedan vivir mejor. Los felicito ahora por haber elegido este procedimiento. Vamos a buscar aquí una solución conjunta que satisfaga sus necesidades e intereses. La mediación es un proceso voluntario, y confidencial, lo que significa que Uds. están aquí por su propia decisión y motivados a encontrar soluciones en cooperación. Yo estoy obligada a guardar secreto y nada de lo que se diga aquí podrá ser usado en un juicio. Al terminar, las notas que estoy tomando serán destruidas, así no queda ningún registro de lo que aquí hablamos.
Mi rol será ayudarlos a identificar primero los temas a discutir, clarificar los intereses de cada uno, y asistirlos en un proceso que buscará una solución que les convenga a los dos.
A lo largo del proceso, yo mantendré mi imparcialidad, dado que no tengo ideas preconcebidas acerca de una solución u otra. Por lo tanto, yo no puedo darles a Uds. soluciones propias. Voy a invitar a cada uno de Uds. a explicar su punto de vista, en orden y sin interrupciones de la otra parte. Tomen notas, y si tienen preguntas, las guardan para cuando les toque el turno de hablar. Si hay necesidad, yo puedo invitarlos a una reunión privada, o caucus donde le haré más preguntas a esa parte(s). Después de oír a los dos, desarrollaremos algunas soluciones entre todos. ¿Están listos?."
...Es importante evitar enfrentamientos entre la familia a la hora de recoger la información, para ellos nos haremos valer de técnicas como la normalización, el principio de reciprocidad y el enfoque hacia el futuro.
...Es usual que se presenten dificultades en esta etapa (información) entre las partes, pueden surgir enfrentamientos, desconcentración, bloqueos de comunicación u ocultación de información. Las técnicas recomendadas en estas situaciones son el caucus (reuniones privadas y confidenciales) o la lluvia de ideas o Brainstorming.
... Existen algunos comportamientos que pueden ayudar o perjudicar a los hijos en el proceso de elaboración y aceptación de la ruptura de los padres.
Conductas Perjudiciales:
- Ofrecer falsas esperanzas de reconciliación.
- Situar a los hijos en medio del conflicto entre adultos.
- Solicitarles que actúen como mensajeros o espías.
- Amenazar a los hijos con abandonarles.
- Hacer más cambios de los necesarios en la vida de los niños.
- Buscar el apoyo emocional principal en los hijos.
- Hacer comentarios o descalificar al otro progenitor.
Conductas Perjudiciales:
- Tranquilizar a los hijos, ellos no son causa de la ruptura.
- Mantener los roles de adultos y padres.
- Permitir a los niños expresar sentimientos sobre la ruptura.
- Proveer estabilidad y continuidad en la vida de los hijos.
- Tranquilizarles diciéndoles que estarán seguros y cuidados.
- Hacerles saber que son queridos por ambos padres.
- Buscar apoyo emocional en otros adultos.
En la antigua Grecia Sócrates tenía una gran reputación de sabiduría. Un día vino alguien a encontrar el gran filósofo, y le dijo:
– ¿Sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo?
– Un momento, – respondió Sócrates – antes de que me lo cuentes, me gustaría hacerte una prueba, la de los tres tamices.
– ¿Los tres tamices?
– Sí,- continuó Sócrates – antes de contar cualquier cosa sobre los otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Lo llamo el test de los tres tamices. El primer tamiz es la verdad. ¿Has comprobado si lo que me vas a decir es verdad?
– No, sólo lo escuché.
– Muy bien. Así que no sabes si es verdad. Continuamos con el segundo tamiz, el de la bondad. Lo que quieres decirme sobre mi amigo, ¿es algo bueno?
– ¡Ah, no! Por el contrario.
– Entonces,- cuestionó Sócrates – quieres contarme cosas malas acerca de él y ni siquiera estás seguro de que sean verdaderas. Tal vez aún puedes pasar la prueba del tercer tamiz, el de la utilidad. ¿Es útil que yo sepa lo que me vas a decir de este amigo?
– No, en serio.
– Entonces,- concluyó Sócrates – lo que ibas contarme no es ni cierto, ni bueno, ni útil; ¿por qué querías decírmelo?
Mejoremos nuestra vida y sociedad. Un fuerte abrazo.
Lo primero que debemos de aprender los mediadores es, que cuando dos o más personas entran en conflicto, no se comportan de forma racional y normalmente se dejan llevar por factores emocionales que los empujan hacia posiciones cada vez más rígidas. Ya Aristóteles definía la emoción como una condición según la cual el individuo se transforma hasta tal punto que se queda con el juicio afectado. Otro de los filósofos clásicos, Séneca, consideraba las emociones como algo que puede convertir la razón en esclava.
Cuando un conflicto no se conduce y se resuelve de forma eficaz, puede resultar sumamente destructivo. Los involucrados pueden verse bastante afectados, invirtiendo tiempo, energía y dinero, en un proceso que en ocasiones puede ser devastador. Una de las tareas que debe de realizar el mediador, para que las partes finalmente puedan llegar a una solución mutuamente acordada, es animarles y proporcionarles el contexto adecuado para acercar sus posiciones. Esta labor no es fácil, ya que casi todos los conflictos implican daños morales, entrando en juego factores como la amenaza de las propias creencias y valores, pérdida de derechos que la persona cree legítimos o la merma de bienes económicos, entre muchos otros.
Desde esta perspectiva, no es de extrañar que la mayoría de los conflictos tengan un fuerte componente emocional. Las partes en disputa con frecuencia mantienen sus posiciones rígidas y son inflexibles durante largos periodos de tiempo. Sin un cambio de actitud, que los mueva hacia posiciones más flexibles que les permita acercar posturas, las partes permanecerán atrincheradas en su forma de percibir el conflicto y éste no se resolverá.
El conocimiento de cómo se comporta el ser humano en una situación de conflicto y cuáles son los factores psicológicos implicados, juega un papel esencial en el desarrollo del proceso de mediación. A través de la comprensión de estos mecanismos, el mediador estará en mejores condiciones para llevar a cabo la difícil tarea de cambiar la percepción que traen las partes sobre la controversia y resolver los obstáculos emocionales que impiden el razonamiento necesario para alcanzar una solución.
Podemos afirmar que todas las disputas tienen en común que una de las partes exige algo que la otra parte no está dispuesta a entregar, generándose así una lucha sin tregua que requiere de intervención profesional para alcanzar un término. En muchas ocasiones los implicados llegan a la mediación con razones encubiertas que los hacen permanecer en la disputa. Los motivos subyacentes al conflicto no son revelados y las partes no reconocen que el problema real está oculto y es muy diferente a lo que se ha expresado y manifestado. Con frecuencia no son capaces de admitir sus verdaderas motivaciones.Puede que en mediación la controversia trate sobre temas de reparto de bienes materiales cuando en realidad lo que están reflejando los participantes no es tanto un interés económico sino la ira y el dolor que sienten y el deseo de ver a la otra parte castigada y humillada por estar obligado a pagar una gran suma de dinero. Lo que realmente persiguen es salvaguardar su dignidad y su autoestima y quedar resarcidos del daño que ellos sienten que les ha causado el otro.
Es importante que el mediador cuente con estrategias que le ayuden a provocar un cambio de actitud, es decir, una nueva forma de ver la disputa. El mediador impulsa a los litigantes a percibir el problema desde una nueva perspectiva despojada de aspectos emocionales que bloquean su razonamiento y les impide alcanzar la solución. Solo cuando se logra este cambio de postura, las partes estarán preparadas para aceptar soluciones que desde sus posiciones rígidas iniciales habían rechazado.
¿Qué puede hacer el mediador para manejar las emociones y cambiar la actitud de los participantes?.
Uno de los aspectos fundamentales que aporta la psicología a la mediación son las técnicas de comunicación y las habilidades para tratar a las personas. La escucha activa y la empatía son dos de las habilidades que todo mediador debe de aplicar en el proceso de resolución de conflictos. La escucha activa se refiere a la capacidad para escuchar plenamente y de forma global a las partes, así como la capacidad de demostrar que se ha escuchado realmente. Las partes tienen que recibir un feedback por parte del mediador de que están siendo escuchadas y también sentir que están siendo comprendidas, es decir, que el mediador está siendo empático y les está demostrando confianza. La apreciación de estar siendo escuchado y comprendido tiene un gran poder para activar el cambio actitudinal que buscamos.
Las investigaciones en neurociencia han demostrado que la expresión de aspectos negativos desencadena un ciclo de escalada de emociones que hacen que la resolución del problema sea más complicada. Es por ello que comenzar la mediación enfocando a las partes hacia lo positivo en lugar de hacia lo negativo, posibilita la creación de alianzas. Una de las técnicas que suelo emplear en los procesos de mediación es invitar a las partes a centrarse y expresar cuales son los aspectos positivos que consideran que tiene el otro. Escuchar las opiniones positivas que los demás tienen de ti, genera una respuesta que facilita el comportamiento social, y crea un mayor estado de predisposición, determinación, atención y energía, que posibilita una interacción más fluida y enfocada en la solución y no en las descalificaciones al otro. El mediador debe de alentarlos en todo momento a trabajar juntos, uno al lado del otro, atacando el problema y no atacándose mutuamente.
Otra de las aportaciones de la psicología al proceso de mediación es establecer un enfoque centrado en las soluciones y no en la disputa. Uno de los procedimientos que puede emplear el mediador para orientar a las partes y crear el escenario propicio que los lleve a adoptar una conducta colaborativa, es a través de la formulación de preguntas orientadas a generar cambios. La exposición de preguntas que se centran en las habilidades y fortalezas que posee el individuo para afrontar el problema, propicia que se active el tipo de pensamiento positivo necesario para disminuir el enfrentamiento. Hacer frente al proceso desde aspectos más positivos, generando buenas sensaciones en los implicados, desencadena la actitud creativa y colaborativa necesaria, para reorientarlos desde las dificultades y el establecimiento de posturas rígidas en el pasado, hacia una resolución centrada en el futuro.
Con el objetivo de generar posibles soluciones, el mediador podría preguntar- ¿Cuál es el resultado más positivo que puede esperar de manera realista de esta mediación?, ¿Qué haría falta para que esto ocurra?, ¿Puedes imaginar cómo será vuestra relación en el futuro cuando la disputa se haya resuelto?, ¿Qué cosas podrías hacer que contribuirían positivamente a la resolución del conflicto?. Estas preguntas tienen el poder de afectar a la emociones de las partes de una manera positiva, motivándolos a dar un paso hacia delante. Ambos van a ser más capaces de ampliar su perspectiva del problema y aumentar su compromiso de colaboración en la búsqueda de las posibles soluciones.
Este enfoque centrado en lo positivo y en la solución del problema, que nos aporta la Psicología, lo que pretende es potenciar rasgos individuales positivos como son las fortalezas del carácter, los talentos, los intereses y los valores, y puede ser empleado en todas las fases del proceso de mediación ya que resulta un método enormemente valioso y eficaz en la resolución de disputas.
La habilidad para manejar las emociones es una de las herramientas más poderosas con las que cuenta un mediador para lograr el objetivo de ayudar a las personas a resolver sus diferencias.
Autor: Francisco Góngora.
EL CONFLICTO
- Aprender a disentir/consensuar:
- Debe producirse un cambio de actitud, dejando de lado emociones y sentimientos y tomando una postura racional que facilite el camino de la negociación hacia una solución aceptable y consensuada por ambas, sin que ello suponga renunciar a sus principios.
- Acciones negociadoras (que no mediadoras):
- Acciones de cooperación: estrategia de ganar-ganar, beneficio mutuo. Identificación de las metas de ambas partes. Este es el modelo recomendado para tratar de encontrar la resolución pacífica de conflictos en los centros educativos.
- Acciones de evitación: estrategia de perder-perder. "Ante una pelea entre compañeros no intervengo para evitar que continúe, no es asunto mío".
- Acciones de sumisión: dejan a un lado la situación, para centrarse en las relaciones. Estrategia de ganar-pierdo. "Bien, lo que tu digas"
- Acciones de competición: su creencia básica en relación con el conflicto es de ganar o perder. "Tu te callas que yo tengo la razón".
FRASES INTERESANTES:
- Un magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona, ante la disparidad de informes de parte, en los juicios, adoptó la medida de sentar a los peritos de ambas partes con informes contradictorios y les pidió que justificasen sus argumentaciones contrarias en un mismo caso. También comentó la posibilidad de que los peritos de ambas partes elaborasen conjuntamente los informes. ¡Olé por este señor!
- Aldo Morrone afirma que una buena manera de sacar a los padres y madres de sus posiciones extremas y poco colaborativas es, justamente, incluir a los hijos en el proceso de mediación.
- Es tan difícil encajar a una familia dentro de unas reglas fijas de relación (Punto de Encuentro Familiar) como trazar una línea sobre las aguas del mar. No se puede controlar algo vivo y cambiante.
- Los puntos de encuentro aparecieron hace años, para los casos más difíciles. Lo deseable sería que desaparecieran, dado que se ha intervenido con la familia antes de forma preventiva, evitando que llegaran a ese nivel de conflictividad.
- Hoy en día hay juzgados que cuentan con un servicio de mediación integrado o por lo menos informan a las parejas que se van a separar de manera contenciosa de la posibilidad de hacerlo utilizando otras vías como la mediación familiar.
- Si el PEF se convierte en un lugar masificado, en el que no se espera que los profesionales realicen ningún tipo de intervención (más allá que abrir la puerta y hacer firmar a los usuarios cuando vienen y se van), estamos perdiendo el potencial de un recurso que puede contribuir a la normalización de las relaciones y a la mejora de la calidad de vida de muchas familias.
- Un riesgo del PEF es ser una parte activa del conflicto y en lugar de actuar como una tregua impuesta, lo haga como un agente más, hay que evitar que esto se produzca a toda costa. Puede ocurrir que las familias totalmente imbuidas en el conflicto judicial en lugar de aprender un nuevo lenguaje, intenten llevar el PEF a su terreno y hacer que se posicione en el conflicto, desde ahí no se podrá ejercer una intervención positiva, por este motivo es importante la buena praxis de los profesionales que formen el punto de encuentro así como una supervisión del trabajo realizado.
- La cronicidad de un importante número de casos es una problemática común en la mayoría de los PEF. Esta cronicidad viene explicada por varios motivos, los principales serían la intensidad del conflicto donde los progenitores dedican una gran cantidad de energía (llegando a distorsionarse la situación en gran medida y alimentando una escala de ataques continuados) y la falta de legitimación de la otra parte (eliminando cualquier aspecto positivo). Esto hace que olviden el fin último del conflicto, sus hijos. En estas ocasiones, el trabajo de los técnicos se ve muy limitado. Los usuarios terminan usando el recurso para perpetuar la situación, acomodándose en el recurso y normalizando una realidad marcada por el conflicto.
OTROS:
Según Rojas Marcos "la familia es simultáneamente el refugio donde el individuo se aleja y protege de las agresiones del mundo circundante y el grupo con más alto nivel de estrés... El hogar es a la vez el foco de la generosidad, abnegación y el núcleo de la mezquindad y el interés".
Estamos inmersos en un proceso de evolución social en el que los nuevos modelos de relaciones familiares y de pareja se basan en unas expectativas de igualdad, de colaboración, de amigos y amantes, a lo que se une la realización profesional de ambos y la mutua participación activa en el cuidado y la educación de los hijos.
Todo ello nos obliga a mejorar y tratar de buscar los elementos que nos permitan reconocer que dependemos unos de otros, que el conflicto es inevitable en las relaciones personales, que el diálogo resulta imprescindible y que en buena medida las soluciones van a depender de cómo sepamos situarnos en el lugar del otro, para favorecer el entendimiento y asumir la responsabilidad de los aprendizajes que tenemos que emprender.
...Es importante evitar enfrentamientos entre la familia a la hora de recoger la información, para ellos nos haremos valer de técnicas como la normalización, el principio de reciprocidad y el enfoque hacia el futuro.
...Es usual que se presenten dificultades en esta etapa (información) entre las partes, pueden surgir enfrentamientos, desconcentración, bloqueos de comunicación u ocultación de información. Las técnicas recomendadas en estas situaciones son el caucus (reuniones privadas y confidenciales) o la lluvia de ideas o Brainstorming.
... Existen algunos comportamientos que pueden ayudar o perjudicar a los hijos en el proceso de elaboración y aceptación de la ruptura de los padres.
Conductas Perjudiciales:
- Ofrecer falsas esperanzas de reconciliación.
- Situar a los hijos en medio del conflicto entre adultos.
- Solicitarles que actúen como mensajeros o espías.
- Amenazar a los hijos con abandonarles.
- Hacer más cambios de los necesarios en la vida de los niños.
- Buscar el apoyo emocional principal en los hijos.
- Hacer comentarios o descalificar al otro progenitor.
Conductas Perjudiciales:
- Tranquilizar a los hijos, ellos no son causa de la ruptura.
- Mantener los roles de adultos y padres.
- Permitir a los niños expresar sentimientos sobre la ruptura.
- Proveer estabilidad y continuidad en la vida de los hijos.
- Tranquilizarles diciéndoles que estarán seguros y cuidados.
- Hacerles saber que son queridos por ambos padres.
- Buscar apoyo emocional en otros adultos.
CUANDO LES VENGAN CON CHISMES - QUE PASEN LOS TRES TAMICES DE SÓCRATES.
– ¿Sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo?
– Un momento, – respondió Sócrates – antes de que me lo cuentes, me gustaría hacerte una prueba, la de los tres tamices.
– ¿Los tres tamices?
– Sí,- continuó Sócrates – antes de contar cualquier cosa sobre los otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Lo llamo el test de los tres tamices. El primer tamiz es la verdad. ¿Has comprobado si lo que me vas a decir es verdad?
– No, sólo lo escuché.
– Muy bien. Así que no sabes si es verdad. Continuamos con el segundo tamiz, el de la bondad. Lo que quieres decirme sobre mi amigo, ¿es algo bueno?
– ¡Ah, no! Por el contrario.
– Entonces,- cuestionó Sócrates – quieres contarme cosas malas acerca de él y ni siquiera estás seguro de que sean verdaderas. Tal vez aún puedes pasar la prueba del tercer tamiz, el de la utilidad. ¿Es útil que yo sepa lo que me vas a decir de este amigo?
– No, en serio.
– Entonces,- concluyó Sócrates – lo que ibas contarme no es ni cierto, ni bueno, ni útil; ¿por qué querías decírmelo?
Mejoremos nuestra vida y sociedad. Un fuerte abrazo.
El manejo de las emociones durante el proceso de mediación.
Cuando un conflicto no se conduce y se resuelve de forma eficaz, puede resultar sumamente destructivo. Los involucrados pueden verse bastante afectados, invirtiendo tiempo, energía y dinero, en un proceso que en ocasiones puede ser devastador. Una de las tareas que debe de realizar el mediador, para que las partes finalmente puedan llegar a una solución mutuamente acordada, es animarles y proporcionarles el contexto adecuado para acercar sus posiciones. Esta labor no es fácil, ya que casi todos los conflictos implican daños morales, entrando en juego factores como la amenaza de las propias creencias y valores, pérdida de derechos que la persona cree legítimos o la merma de bienes económicos, entre muchos otros.
Desde esta perspectiva, no es de extrañar que la mayoría de los conflictos tengan un fuerte componente emocional. Las partes en disputa con frecuencia mantienen sus posiciones rígidas y son inflexibles durante largos periodos de tiempo. Sin un cambio de actitud, que los mueva hacia posiciones más flexibles que les permita acercar posturas, las partes permanecerán atrincheradas en su forma de percibir el conflicto y éste no se resolverá.
El conocimiento de cómo se comporta el ser humano en una situación de conflicto y cuáles son los factores psicológicos implicados, juega un papel esencial en el desarrollo del proceso de mediación. A través de la comprensión de estos mecanismos, el mediador estará en mejores condiciones para llevar a cabo la difícil tarea de cambiar la percepción que traen las partes sobre la controversia y resolver los obstáculos emocionales que impiden el razonamiento necesario para alcanzar una solución.
Podemos afirmar que todas las disputas tienen en común que una de las partes exige algo que la otra parte no está dispuesta a entregar, generándose así una lucha sin tregua que requiere de intervención profesional para alcanzar un término. En muchas ocasiones los implicados llegan a la mediación con razones encubiertas que los hacen permanecer en la disputa. Los motivos subyacentes al conflicto no son revelados y las partes no reconocen que el problema real está oculto y es muy diferente a lo que se ha expresado y manifestado. Con frecuencia no son capaces de admitir sus verdaderas motivaciones.Puede que en mediación la controversia trate sobre temas de reparto de bienes materiales cuando en realidad lo que están reflejando los participantes no es tanto un interés económico sino la ira y el dolor que sienten y el deseo de ver a la otra parte castigada y humillada por estar obligado a pagar una gran suma de dinero. Lo que realmente persiguen es salvaguardar su dignidad y su autoestima y quedar resarcidos del daño que ellos sienten que les ha causado el otro.
Es importante que el mediador cuente con estrategias que le ayuden a provocar un cambio de actitud, es decir, una nueva forma de ver la disputa. El mediador impulsa a los litigantes a percibir el problema desde una nueva perspectiva despojada de aspectos emocionales que bloquean su razonamiento y les impide alcanzar la solución. Solo cuando se logra este cambio de postura, las partes estarán preparadas para aceptar soluciones que desde sus posiciones rígidas iniciales habían rechazado.
¿Qué puede hacer el mediador para manejar las emociones y cambiar la actitud de los participantes?.
Uno de los aspectos fundamentales que aporta la psicología a la mediación son las técnicas de comunicación y las habilidades para tratar a las personas. La escucha activa y la empatía son dos de las habilidades que todo mediador debe de aplicar en el proceso de resolución de conflictos. La escucha activa se refiere a la capacidad para escuchar plenamente y de forma global a las partes, así como la capacidad de demostrar que se ha escuchado realmente. Las partes tienen que recibir un feedback por parte del mediador de que están siendo escuchadas y también sentir que están siendo comprendidas, es decir, que el mediador está siendo empático y les está demostrando confianza. La apreciación de estar siendo escuchado y comprendido tiene un gran poder para activar el cambio actitudinal que buscamos.
Las investigaciones en neurociencia han demostrado que la expresión de aspectos negativos desencadena un ciclo de escalada de emociones que hacen que la resolución del problema sea más complicada. Es por ello que comenzar la mediación enfocando a las partes hacia lo positivo en lugar de hacia lo negativo, posibilita la creación de alianzas. Una de las técnicas que suelo emplear en los procesos de mediación es invitar a las partes a centrarse y expresar cuales son los aspectos positivos que consideran que tiene el otro. Escuchar las opiniones positivas que los demás tienen de ti, genera una respuesta que facilita el comportamiento social, y crea un mayor estado de predisposición, determinación, atención y energía, que posibilita una interacción más fluida y enfocada en la solución y no en las descalificaciones al otro. El mediador debe de alentarlos en todo momento a trabajar juntos, uno al lado del otro, atacando el problema y no atacándose mutuamente.
Otra de las aportaciones de la psicología al proceso de mediación es establecer un enfoque centrado en las soluciones y no en la disputa. Uno de los procedimientos que puede emplear el mediador para orientar a las partes y crear el escenario propicio que los lleve a adoptar una conducta colaborativa, es a través de la formulación de preguntas orientadas a generar cambios. La exposición de preguntas que se centran en las habilidades y fortalezas que posee el individuo para afrontar el problema, propicia que se active el tipo de pensamiento positivo necesario para disminuir el enfrentamiento. Hacer frente al proceso desde aspectos más positivos, generando buenas sensaciones en los implicados, desencadena la actitud creativa y colaborativa necesaria, para reorientarlos desde las dificultades y el establecimiento de posturas rígidas en el pasado, hacia una resolución centrada en el futuro.
Con el objetivo de generar posibles soluciones, el mediador podría preguntar- ¿Cuál es el resultado más positivo que puede esperar de manera realista de esta mediación?, ¿Qué haría falta para que esto ocurra?, ¿Puedes imaginar cómo será vuestra relación en el futuro cuando la disputa se haya resuelto?, ¿Qué cosas podrías hacer que contribuirían positivamente a la resolución del conflicto?. Estas preguntas tienen el poder de afectar a la emociones de las partes de una manera positiva, motivándolos a dar un paso hacia delante. Ambos van a ser más capaces de ampliar su perspectiva del problema y aumentar su compromiso de colaboración en la búsqueda de las posibles soluciones.
Este enfoque centrado en lo positivo y en la solución del problema, que nos aporta la Psicología, lo que pretende es potenciar rasgos individuales positivos como son las fortalezas del carácter, los talentos, los intereses y los valores, y puede ser empleado en todas las fases del proceso de mediación ya que resulta un método enormemente valioso y eficaz en la resolución de disputas.
La habilidad para manejar las emociones es una de las herramientas más poderosas con las que cuenta un mediador para lograr el objetivo de ayudar a las personas a resolver sus diferencias.
Autor: Francisco Góngora.
Metodología para la resolución de conflictos (A INCORPORAR EN PÁGINA WEB APARTADO MEDIACIÓN)
6.1.- Alternativa de Resolución de Disputas (Alternative Dispute Resolution. ADR)
En español es conocida como MARC (mecanismos alternativos de resolución de conflictos). Se trata de un método de resolución de problemas novedoso para resolver disputas legales entre las partes de manera económica y oportuna. El uso adecuado de estos mecanismos reduce, en términos de costes y duración, gran número de disputas que podrían acabar en interminables batallas legales.
La teoría de las necesidades básicas de John Burton distingue entre intereses, valores y necesidades. Los intereses son circunstanciales y dependientes del contexto, no son permanentes ni universales. Son intereses a nivel social, político o económico dentro de una sociedad. Por el contrario, las necesidades son universales e imprescindibles, los individuos necesitan satisfacer sus necesidades para desarrollarse como individuos y como sociedad. Por último los valores son de carácter cultural. La disputa resulta menos complicada en cuanto que no afecta a las necesidades, y no necesita de modificación alguna de estructuras sociales para su resolución, y las partes se arreglan llegando a un compromiso. Por el contrario, el conflicto es más problemático en tanto que afecta a las necesidades del individuo, y solo queda resuelto si el resultado final es totalmente satisfactorio para las necesidades de las partes enfrentadas. El conflicto, por lo tanto, implica un cambio ya sea personal, social o institucional, lo que refuerza la idea de funcionalidad del conflicto como motor de cambio y renovación.
La necesidad de la ADR, es un hecho contrastado en el país de origen, EEUU, en el que el sistema judicial solicita a las partes en ciertos casos, que se sometan a mediación facilitada por las instituciones, antes de presentarse ante un juez.
Nos encontramos ante una alternativa pacífica al proceso judicial, que ayuda a las partes enfrentadas judicialmente a llegar a un acuerdo sin que el juez tenga que decidir todas las cuestiones del litigio. Los tribunales estadounidenses cuentan en la actualidad con programas de ADR de acceso gratuito, o bien las partes enfrentadas pueden contratar los servicios de un profesional especializado por cuenta propia.
Estudiosos estadounidenses del derecho de la Harvard Law School, como L. Fuller, F. Sander o Roger Fisher, contribuyeron notablemente a la formación del pensamiento teórico sobre los procedimientos y aplicaciones de técnicas para la resolución de conflictos fuera de los tribunales.
La adaptación europea al movimiento ADR estadounidense resultó particularmente compleja debido a varias razones. En países como Alemania, que no se caracteriza especialmente por basarse en una cultura negociadora, el uso de la mediación se ha incrementado considerablemente en los últimos años, en materias tales como la resolución de conflictos en el ámbito medioambiental, los derechos económicos, conflictos laborales, arrendamientos o disputas vecinales. El Reino Unido, casualmente el país de la Unión Europea que disfruta de una mayor afinidad cultural y jurídica con los EEUU, ha acogido con más intensidad e interés los mecanismos de ADR en ámbitos tan diversos como el derecho comercial, la responsabilidad médica o el derecho en el deporte. En España encontramos una tradición histórica de resolución alternativa de conflictos, como ejemplo, una de las más antiguas y sólidas instituciones populares "Tribunal de las Aguas” o “Tribunal de la Vega”, cuyo origen se desconoce, pero algunos autores lo sitúan en la época del Imperio Romano, cuyo funcionamiento era mediar en los conflictos generados por el agua de riego entre los agricultores.
Las unidades de ADR estadounidenses se encargan de tratar gran variedad casos derivados de diferentes agencias del gobierno.
Algunas de las ventajas que proporcionan los mecanismos de la ADR frente al litigio judicial son:
- Facilita a las partes la oportunidad de resolver las disputas con mayor rapidez y con menor coste que un juicio.
- Permite la continuidad de relación entre las partes (ya sea comercial, laboral, vecinal)
- Garantiza la confidencialidad.
- Garantiza la confidencialidad.
- Aporta a las partes mayor control en la resolución negociada.
- Mayor satisfacción con los resultados.
- Menor desgaste para las partes.
Dentro de los mecanismos de ADR, se incluyen, entre otros:
- La Negociación: es un procedimiento por el cual las partes intentan resolver sus conflictos sin la intervención de un tercero.
- La Conciliación: la conciliación se realiza ante el Juez, este propone posibles soluciones pero serán las partes las que dispongan del poder para aceptarlas o no. En ocasiones se utiliza el término conciliación como sinónimo de mediación.
- El Arbitraje: procedimiento en el cual la decisión sobre la solución de la disputa se delega en un tercero, un árbitro. Las partes exponen sus posiciones, aportando o no pruebas, y se dicta un laudo, una solución. Comparte similitudes con el juicio, pero permite una resolución más rápida.
- La Mediación: es un proceso en el cual un tercero neutral trabaja con las partes con el fin de resolver sus conflictos. Podríamos entenderla como una negociación asistida por un mediador.
- La Mediación: es un proceso en el cual un tercero neutral trabaja con las partes con el fin de resolver sus conflictos. Podríamos entenderla como una negociación asistida por un mediador.
- Otras formas de ADR: mini Juicios, Previa evaluación neutral, Defensor del Pueblo…
Cabe aclarar que las formas alternativas de resolución de disputas, del arbitraje y la mediación, tienen entre sí algunos rasgos en común:
- En primer lugar, la participación en los mecanismos de ADR ha de ser de carácter voluntario, a no ser que sea ordenado por un tribunal; en algunos casos, cuando una de las partes no acepte someterse, no quedará más remedio que ir a juicio.
- En segundo lugar, los mecanismos alternativos pueden utilizarse antes de presentar la demanda, o después del comienzo del juicio.
- Tercero, cada parte enviará al mediador o árbitro un escrito donde se refleje su posición respecto al caso antes de que dé comienzo el proceso resolutivo.
- En cuarto lugar, los procesos de ADR se llevan a cabo en la oficina del mediador o árbitro.
- Por último, todos los procesos de ADR son confidenciales.
Las formas de enfrentar un conflicto pueden variar desde una posición egoísta hasta un estilo más colaborador. De igual forma, en las alternativas de resolución de conflictos podemos encontrar que las partes adopten también comportamientos más o menos egoístas, o más o menos colaboradores, aunque lo que nos interesa destacar es que el proceso de la mediación se basa en tomar las relaciones existentes entre las partes y transformarlas para lograr encontrar una solución doblemente satisfactoria, del tipo yo gano/tú ganas, de un modo colaborador.
Pero la realidad es que, en ocasiones, no lo conseguimos, o no resulta posible, por lo que se suelen emplear técnicas mixtas que dirijan a las partes a un acuerdo.
La negociación entre dos partes es un proceso común y cotidiano en nuestras vidas, negociamos la solución de un conflicto en el trabajo, negociamos las disputas a la hora de decorar nuestro hogar con la pareja, negociamos diferencias de opinión con nuestros familiares,…, pero en ocasiones, nos encontramos en situaciones que no sabemos afrontar y necesitamos la ayuda de un tercero, situaciones que se nos han escapado de las manos y se han vuelto realmente problemáticas, en estos casos la solución es recurrir a un
proceso de mediación. La mediación no sólo implica ahorro en tiempo y dinero, sino que las partes son las responsables de resolver el problema, y es un buen método en caso de querer preservar las relaciones entre las mismas.
proceso de mediación. La mediación no sólo implica ahorro en tiempo y dinero, sino que las partes son las responsables de resolver el problema, y es un buen método en caso de querer preservar las relaciones entre las mismas.
6.2.- Alternativa constructiva: la mediación.
¿A qué nos referimos con que la mediación es una alternativa de resolución de conflictos constructiva?
“La mediación es un proceso en el cual dos o más partes resuelven sus diferencias por sí mismas, de manera autónoma y amigable, con la ayuda de un tercero imparcial no involucrado en el conflicto, que ha sido aceptado por las partes para cooperar con ellas en la búsqueda de un acuerdo que satisfaga sus necesidades, intereses y sentimientos de manera equitativa y sin recurrir a las instancias de la justicia ordinaria ni a los aparatos de
control del Estado.”
“La mediación es un proceso en el cual dos o más partes resuelven sus diferencias por sí mismas, de manera autónoma y amigable, con la ayuda de un tercero imparcial no involucrado en el conflicto, que ha sido aceptado por las partes para cooperar con ellas en la búsqueda de un acuerdo que satisfaga sus necesidades, intereses y sentimientos de manera equitativa y sin recurrir a las instancias de la justicia ordinaria ni a los aparatos de
control del Estado.”
La mediación parte de la base de que las personas están capacitadas para resolver sus problemas y conflictos de una forma satisfactoria, de una manera constructiva. Como hemos visto con anterioridad, los conflictos son inevitables, constituyen en sí mismos una relación entre las partes, y no son necesariamente positivos ni negativos, pues esto dependerá del resultado de la gestión con que se los aborde. Entendemos el conflicto como generador de nuevas ideas, motor de decisiones constructivas.
Antes de adentrarnos más profundamente en el proceso de mediación debemos establecer cuáles son los principios básicos de la Mediación:
- El mediador NO tiene poder para IMPONER UN ACUERDO. El mediador puede guiar, sugerir, comentar opciones para resolver el problema, pero nunca obligar a las partes a aceptar ningún acuerdo. El profesional puede actuar de una manera más o menos persuasiva dependiendo de su práctica, pero nunca quebrantar esta norma.
- El mediador es IMPARCIAL y, como tal, debe ser percibido por las partes. Esencial para crear un clima de confianza. Bajo este principio las partes implicadas en el conflicto tendrán las mismas oportunidades de expresar su punto de vista, y deberán escucharse recíprocamente.
- El proceso no está interesado en buscar culpables o inocentes, víctimas o verdugos, quién está en lo cierto y quién no. El mediador trabaja para que las partes comprendan y acepten los otros puntos de vista, no como juez. En un proceso de mediación se deben tener en cuenta las leyes como guía, no como objetivo.
- La mediación es VOLUNTARIA. No puede haber ningún tipo de imposición, obligación o cualquier otra coacción a ninguna de las partes a participar en la resolución del conflicto.
- La mediación es VOLUNTARIA. No puede haber ningún tipo de imposición, obligación o cualquier otra coacción a ninguna de las partes a participar en la resolución del conflicto.
- Todo lo manifestado en el transcurso de la mediación es CONFIDENCIAL. Esta característica implica, en muchos casos, la firma de un acuerdo previo al inicio de las sesiones de mediación, garantizando que toda la información que se recoja en dichas sesiones no podrá ser utilizada ante un tribunal. Solo se recogen dos excepciones: en caso de delitos de abuso a menores o delitos graves (delitos de sangre).
- La mediación es un PROCESO DE APRENDIZAJE. El mediador es un educador cuyo fin es enseñar a las partes implicadas las herramientas necesarias para la resolución constructiva de sus diferencias.
- La COMUNICACIÓN es la base de la mediación. Es el tipo de comunicación que empleemos la que determinará el resultado del proceso de resolución de conflictos. La comunicación es la herramienta que tiene el mediador para mostrar a las partes la forma de dialogar constructivamente.
EL CONFLICTO
- Los conflictos son situaciones en las que dos personas o grupos se encuentran enfrentadas debido a la incompatibilidad de sus intereses, creencias, costumbres o posiciones. No tiene por qué ser algo de naturaleza negativa ya que los conflictos en sí implican un cambio, lo que puede dar lugar a un resultado positivo. Los conflictos no son positivos ni negativos, solo depende de la respuesta que generen.
La Educación para la Paz plantea tres retos importantes:
- Descubrir la perspectiva positiva del conflicto.
- Aprender a analizar los conflictos y a descubrir su complejidad.
- Encontrar soluciones que nos permitan enfrentar los conflictos sin violencia, sin destruir a una de las partes y con la fuerza necesaria para llegar a soluciones en las que todos y todas ganemos, y podamos satisfacer nuestras necesidades. Desarrollar la agresividad no violenta, la asertividad, así como descubrir las bases del poder tanto propio como ajeno serán algunas pistas.
- Eliminar el estigma del chivato, permitiendo a las víctimas expresar sus miedos.
- Habilidades para la mejora de la convivencia escolar: estrategias vinculadas a parejas de aprendizajes básicos para que se dé una correcta convivencia en los centros educativos:
- Aprender a expresar/comprender:
- Asertividad: respeto por los demás y por uno mismo, ser directo, ser honesto sin menosprecio de los otros ni de sí mismo, ser apropiado: contexto particular, comunicación asertiva, necesita un espacio, un tiempo, un grado de firmeza, una frecuencia, etc., adecuados.
- Empatía: abstenerse de realizar juicios el uno del otro, debe ser tolerante, comprensiva ante la desigualdad cultural, respetuosa y considerada, ...
- Escucha activa: dejar de lado el propio punto de vista, mostrar a nuestro interlocutor que le prestamos atención, no únicamente que estamos esperando nuestro turno de palabra. Técnica del eco, técnica de la reformulación, técnicas para la aclaración de puntos en cuestión, técnica del reflejo del sentimiento. Buena herramienta a la hora de obtener información o corroborando datos.
- Feedback: recoger las reacciones de los receptores (verbales o no verbales) y de acuerdo con esto modificar o no su discurso. Se apoyan y estimulan los comportamientos positivos del interlocutor, corrigiendo los inadecuados, y ayudándole a comprenderlos mejor.
- Habilidades para la mejora de la convivencia escolar: estrategias vinculadas a parejas de aprendizajes básicos para que se dé una correcta convivencia en los centros educativos:
- Aprender a expresar/comprender:
- Asertividad: respeto por los demás y por uno mismo, ser directo, ser honesto sin menosprecio de los otros ni de sí mismo, ser apropiado: contexto particular, comunicación asertiva, necesita un espacio, un tiempo, un grado de firmeza, una frecuencia, etc., adecuados.
- Empatía: abstenerse de realizar juicios el uno del otro, debe ser tolerante, comprensiva ante la desigualdad cultural, respetuosa y considerada, ...
- Escucha activa: dejar de lado el propio punto de vista, mostrar a nuestro interlocutor que le prestamos atención, no únicamente que estamos esperando nuestro turno de palabra. Técnica del eco, técnica de la reformulación, técnicas para la aclaración de puntos en cuestión, técnica del reflejo del sentimiento. Buena herramienta a la hora de obtener información o corroborando datos.
- Feedback: recoger las reacciones de los receptores (verbales o no verbales) y de acuerdo con esto modificar o no su discurso. Se apoyan y estimulan los comportamientos positivos del interlocutor, corrigiendo los inadecuados, y ayudándole a comprenderlos mejor.
- Aprender a disentir/consensuar:
- Debe producirse un cambio de actitud, dejando de lado emociones y sentimientos y tomando una postura racional que facilite el camino de la negociación hacia una solución aceptable y consensuada por ambas, sin que ello suponga renunciar a sus principios.
- Acciones negociadoras (que no mediadoras):
- Acciones de cooperación: estrategia de ganar-ganar, beneficio mutuo. Identificación de las metas de ambas partes. Este es el modelo recomendado para tratar de encontrar la resolución pacífica de conflictos en los centros educativos.
- Acciones de evitación: estrategia de perder-perder. "Ante una pelea entre compañeros no intervengo para evitar que continúe, no es asunto mío".
- Acciones de sumisión: dejan a un lado la situación, para centrarse en las relaciones. Estrategia de ganar-pierdo. "Bien, lo que tu digas"
- Acciones de competición: su creencia básica en relación con el conflicto es de ganar o perder. "Tu te callas que yo tengo la razón".
FRASES INTERESANTES:
- Un magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona, ante la disparidad de informes de parte, en los juicios, adoptó la medida de sentar a los peritos de ambas partes con informes contradictorios y les pidió que justificasen sus argumentaciones contrarias en un mismo caso. También comentó la posibilidad de que los peritos de ambas partes elaborasen conjuntamente los informes. ¡Olé por este señor!
- Aldo Morrone afirma que una buena manera de sacar a los padres y madres de sus posiciones extremas y poco colaborativas es, justamente, incluir a los hijos en el proceso de mediación.
- Es tan difícil encajar a una familia dentro de unas reglas fijas de relación (Punto de Encuentro Familiar) como trazar una línea sobre las aguas del mar. No se puede controlar algo vivo y cambiante.
- Los puntos de encuentro aparecieron hace años, para los casos más difíciles. Lo deseable sería que desaparecieran, dado que se ha intervenido con la familia antes de forma preventiva, evitando que llegaran a ese nivel de conflictividad.
- Hoy en día hay juzgados que cuentan con un servicio de mediación integrado o por lo menos informan a las parejas que se van a separar de manera contenciosa de la posibilidad de hacerlo utilizando otras vías como la mediación familiar.
- Si el PEF se convierte en un lugar masificado, en el que no se espera que los profesionales realicen ningún tipo de intervención (más allá que abrir la puerta y hacer firmar a los usuarios cuando vienen y se van), estamos perdiendo el potencial de un recurso que puede contribuir a la normalización de las relaciones y a la mejora de la calidad de vida de muchas familias.
- Un riesgo del PEF es ser una parte activa del conflicto y en lugar de actuar como una tregua impuesta, lo haga como un agente más, hay que evitar que esto se produzca a toda costa. Puede ocurrir que las familias totalmente imbuidas en el conflicto judicial en lugar de aprender un nuevo lenguaje, intenten llevar el PEF a su terreno y hacer que se posicione en el conflicto, desde ahí no se podrá ejercer una intervención positiva, por este motivo es importante la buena praxis de los profesionales que formen el punto de encuentro así como una supervisión del trabajo realizado.
- La cronicidad de un importante número de casos es una problemática común en la mayoría de los PEF. Esta cronicidad viene explicada por varios motivos, los principales serían la intensidad del conflicto donde los progenitores dedican una gran cantidad de energía (llegando a distorsionarse la situación en gran medida y alimentando una escala de ataques continuados) y la falta de legitimación de la otra parte (eliminando cualquier aspecto positivo). Esto hace que olviden el fin último del conflicto, sus hijos. En estas ocasiones, el trabajo de los técnicos se ve muy limitado. Los usuarios terminan usando el recurso para perpetuar la situación, acomodándose en el recurso y normalizando una realidad marcada por el conflicto.
OTROS:
Según Rojas Marcos "la familia es simultáneamente el refugio donde el individuo se aleja y protege de las agresiones del mundo circundante y el grupo con más alto nivel de estrés... El hogar es a la vez el foco de la generosidad, abnegación y el núcleo de la mezquindad y el interés".
Estamos inmersos en un proceso de evolución social en el que los nuevos modelos de relaciones familiares y de pareja se basan en unas expectativas de igualdad, de colaboración, de amigos y amantes, a lo que se une la realización profesional de ambos y la mutua participación activa en el cuidado y la educación de los hijos.
Todo ello nos obliga a mejorar y tratar de buscar los elementos que nos permitan reconocer que dependemos unos de otros, que el conflicto es inevitable en las relaciones personales, que el diálogo resulta imprescindible y que en buena medida las soluciones van a depender de cómo sepamos situarnos en el lugar del otro, para favorecer el entendimiento y asumir la responsabilidad de los aprendizajes que tenemos que emprender.

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