- Se aferran obsesivamente a la persona de la cual dependen.
- Continuamente están con su pareja o bien la están llamando por teléfono, enviando mensajes al celular, etc. Quieren acceso constante hacia ella.
- Como sucede en otras adicciones, el objeto de la misma tiene la exclusividad en la vida del dependiente emocional, de tal forma que los amigos y amigas dejan de existir, la familia cuenta cada vez menos, el tema de conversación favorito es la pareja, etc.
- La ruptura amorosa es tan temida que en los casos de dependencia emocional grave no se tiene en cuenta, ni siquiera si hay menosprecio grave, deterioro manifiesto de la relación e incluso malos tratos, tanto psíquicos como físicos. La relación sólo se romperá si lo promueve el compañero, y por nefasta que haya sido esta relación la dependiente emocional intentará una y otra vez reanudarla, llegando hasta extremos que pueden resultar patéticos para el entorno.
- El dependiente emocional idealiza a su pareja, es justo lo contrario de lo que piensa de sí mismo/a. Utilizando una expresión coloquial bastante gráfica, “se queda con la boca abierta” cada vez que ve a su compañero sentimental.
- Las mujeres con dependencia emocional tienen tendencia a sintomatología ansiosa y depresiva, agudizada hasta extremos psicopatológicos relevantes en caso de ruptura. Éste suele ser el motivo de consulta más frecuente.
- Suelen escoger como parejas a varones más bien narcisistas, egoístas, con gran seguridad en sí mismos y que se desenvuelven bien con el entorno. A su vez, éstos se encuentran con su complemento perfecto con este tipo de mujeres.
- Se someten a sus compañeros, negándose sus preferencias, sus decisiones y sus intereses. Todo gira en torno al compañero.
- De todo lo anterior se desprende que las relaciones sentimentales son claramente
desequilibradas, asimétricas.
desequilibradas, asimétricas.
- En caso de ruptura, saltan de una relación a otra lo antes posible. Si esto sucede, la pareja anterior que era el centro de la existencia deja de tener importancia, para ocupar este papel el nuevo compañero.
- Realmente no quieren a su pareja, la necesitan.
- No soportan la soledad, la viven con intenso agobio y malestar.
- Su autoestima es muy deficiente, el centro de su existencia es el compañero, al que se le encumbra hasta límites insospechados.
- Los dependientes emocionales suelen tener una historia de carencias afectivas importantes por parte de la familia, del entorno o de ambos. No están acostumbradas a ser queridas de verdad. No obstante, continúan buscando satisfacciones emocionales en su entorno sin desvincularse de los demás o sin que aparezca una reacción caracterológica de desconfianza u hostilidad, por ejemplo.
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