Actualmente, se considera la relajación como
una herramienta de gran utilidad para el deportista, ya que le permite
controlar sus estados de ansiedad y activación así como utilizar otras técnicas
psicológicas con efectividad (Weinberg y Gould, 1996).
La evolución de las técnicas de
relajación a lo largo del siglo XX y su consolidación como procedimientos
válidos de intervención psicológica, se han
debido en gran medida al fuerte impulso que recibieron dentro de la Terapia y
Modificación de Conducta. Este movimiento se vio reforzado por el lugar
relevante que continuaron teniendo en los ámbitos de aplicación más
recientes de la psicología conductual y de la salud. Su consolidación se ha
debido a la existencia de marcos conceptuales derivados de la investigación
experimental sobre los procesos
emocionales y motivacionales, desde los que ha sido posible entender la
naturaleza y los mecanismos de acción de dichas técnicas (Geissmann, Pierre y
Durand, 1972).
Se pueden conceptualizar los métodos de relajación como procedimientos
terapéuticos bien definidos que tratan de obtener en el individuo una
distensión muscular y psíquica, con la ayuda de ejercicios apropiados (Martínez
y Asís, 1985).
Entre los beneficios de la relajación se pueden enumerar (Geissmann, Pierre y Durand, 1972):
•
A nivel fisiológico: liberación de las tensiones y contracturas
musculares crónicas que producen fatiga, dolores y calambres.
•
Aparato circulatorio: relajación de la musculatura que rodea los
vasos sanguíneos, permitiendo la dilatación de los mismos, con lo que se
consigue un mejor flujo de sangre a todo el cuerpo.
•
Aparato respiratorio: mejora la función ventilatoria general a
través de dos mecanismos puestos en marcha por la relajación; distensión de la
musculatura extrínseca (diafragma y músculos intercostales), con lo que mejora
la capacidad funcional de los pulmones y relajación de los músculos intrínsecos
del árbol bronquial, permitiendo que entre más aire en los alvéolos pulmonares,
extrayendo más oxígeno para ponerlo a disposición de todo el organismo.
•
Aparato digestivo: la relajación de la musculatura digestiva
(estómago, intestinos y esfínteres) proporciona una sedación natural que se
opone a las disfunciones y espasmos (diarrea, estreñimiento), al tiempo que
mejora la digestión.
•
Aparato urológico: actúa sobre la urinaria (uréteres y vejiga),
mejorando los espasmos generadores de cólicos y disurias.
•
Recuperación pronta del organismo después de cualquier esfuerzo,
lesión o enfermedad, acelerando todos los procesos metabólicos facilitando una
adecuada oxigenación de todo el organismo, al basarse siempre en respiraciones profundas y
pausadas; además, favorece la disposición mental para vencer cualquier fatiga
de origen nervioso (García, 1997).
Al eliminar las tensiones que produce la vida deportiva,
familiar y escolar, la relajación hace que el esfuerzo intelectual y deportivo
sea más fácil y efectivo, ayuda a disminuir la agresividad, como consecuencia
de la sensación de bienestar corporal y de la ausencia de la ansiedad patológica
que, frecuentemente la provoca, facilita la consecución de mayor seguridad en
sí mismo, es decir, la consecución de la relajación de modo habitual conlleva
el "saberse capaz" de realizar cualquier actividad, oponiéndose a
las sensaciones de fracaso y desánimo, generando mayor control emocional
(García Marchena, 2003).
......
De hecho, el esfuerzo de
preparación para la competencia es un buen momento para utilizar las estrategias
de relajación momentánea y concentrarse
en la competición inminente. Cuanto más tenso este el deportista antes de la
competencia más debe durar la sesión de relajación momentánea.
Cuando el deportista adquiere la habilidad para controlar sus niveles de
tensión muscular, está evitando la propensión a lesionarse causada por la
tensión muscular exagerada, producida por el entrenamiento y/o competencia
(García, 1997). La aplicación de las técnicas de relajación en relación con
otras destrezas de autorregulación psicológica (la visualización, la
autosugestión, la activación, control de la respuesta de ansiedad, auto
conversación) favorece de gran manera la efectividad de éstas y en algunos casos
no es posible su aplicación si no se tiene un pleno dominio de la relajación
(Weinber, 1981). De acuerdo con las diferentes teorías que explican el fenómeno
de la relajación, cuando una persona aprende a regular de forma voluntaria el
tono muscular, es decir, aprende a relajarse voluntariamente, disminuye los
estados de estrés y ansiedad. La relación entre activación y relajación, es uno
de los temas más discutidos en la psicología del deporte. Se ha establecido
que el nivel más bajo de activación lo alcanza un individuo durante el sueño y
que va en un continuo, llegando a los estados excitados; de tal manera que se
requiere cierto nivel de activación para cada tipo de actividad que se realice.
Cada persona manifiesta ciertos niveles habituales que pueden fluctuar durante
el día y en función de las situaciones (Gorbunov, 1987). En la actualidad se ha
podido establecer que el nivel de activación óptimo en el deporte, esta
relacionado con el tipo de deporte (Oxendine, 1970), así como con las
características individuales del deportista. En tal sentido, una de las
destrezas que debiera desarrollar el deportista es, poder identificar el nivel
adecuado de activación que le permita la mejor ejecución deportiva y saber
regularla de forma voluntaria. Schmindt, (1982), comenta que las tareas mas
afectadas por los niveles elevados de activación son las que exigen un control
motor fino, calibraciones de fuerza y velocidad y estabilidad muscular, o que
necesitan tomas de decisión rápidas y numerosas. Por otro lado también se ven
beneficiados por niveles elevados de activación, tareas con grandes
requerimientos de fuerza, rapidez y repetición.
En definitiva, las
técnicas de relajación sirven para que el deportista pueda regular de forma
consciente y voluntaria el estado de sobreactivación que podría en un momento
determinado menoscabar su rendimiento deportivo.
La relajación progresiva de
Jacobson
En el
presente trabajo de investigación se aplicó la técnica de relajación
progresiva de Jacobson (1938) que instruye a los sujetos en forma progresiva a
tensar y relajar alternativamente los grupos musculares más importantes
del cuerpo, aprendiendo a diferenciar las sensaciones asociadas a la tensión
muscular y a su relajación, respectivamente.
Edmund Jacobson (1930) es el
creador del método de relajación conocido como relajación
neuromuscular progresiva. A principios de siglo concibió un
método para relajarse cuya finalidad era la de provocar una tranquilidad mental
al suprimir progresivamente todas las tensiones musculares. Este método
pretende un aprendizaje de la relajación progresiva de todas las partes del
cuerpo. Descubrió que, tensando y relajando sistemáticamente varios grupos de
músculos y aprendiendo a atender y a discriminar las sensaciones resultantes de
la tensión y la relajación, una persona puede eliminar, casi completamente, las
contracciones musculares y experimentar una sensación de relajación profunda.
Este método de relajación es aplicable en el deporte para aquellos deportistas
que encuentran dificultad para relajarse con los métodos basados en la
sugestión y autosugestión, es aconsejable para deportistas jóvenes (niños y
adolescentes) y para los que se inician en la práctica de la relajación. Siendo
básico para que el deportista aprenda a diferenciar el estado de tensión y
distensión, favoreciendo en los procesos recuperativos posterior
a un esfuerzo físico prolongado.
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