martes, 26 de agosto de 2014

LA TÉCNICA DE RELAJACIÓN/ LA RELAJACIÓN PROGRESIVA DE JACOBSON
LA TÉCNICA DE RELAJACIÓN


Actualmente, se considera la relajación como una herramienta de gran utilidad para el deportista, ya que le permite controlar sus estados de ansiedad y activación así como utilizar otras técnicas psicológicas con efectividad (Weinberg y Gould, 1996).

La evolución de las técnicas de relajación a lo largo del siglo XX y su consolidación como procedimientos válidos de intervención psicológica, se han debido en gran medida al fuerte impulso que recibieron dentro de la Terapia y Modificación de Conducta. Este movimiento se vio reforzado por el lugar relevante que continuaron teniendo en los ámbitos de aplicación más recientes de la psicología conductual y de la salud. Su consolidación se ha debido a la existencia de marcos conceptuales derivados de la inves­tigación experimental sobre los procesos emocionales y motivacionales, desde los que ha sido posible entender la naturaleza y los mecanismos de acción de dichas técnicas (Geissmann, Pierre y Durand, 1972).
Se pueden conceptualizar los métodos de relajación como procedi­mientos terapéuticos bien definidos que tratan de obtener en el individuo una distensión muscular y psíquica, con la ayuda de ejercicios apropiados (Martínez y Asís, 1985).

Entre los beneficios de la relajación se pueden enumerar (Geissmann, Pierre y Durand, 1972):
              A nivel fisiológico: liberación de las tensiones y contracturas musculares crónicas que producen fatiga, dolores y calambres.
              Aparato circulatorio: relajación de la musculatura que rodea los vasos sanguíneos, permitiendo la dilatación de los mismos, con lo que se consigue un mejor flujo de sangre a todo el cuerpo.
              Aparato respiratorio: mejora la función ventilatoria general a través de dos mecanismos puestos en marcha por la relajación; distensión de la musculatura extrínseca (diafragma y músculos intercostales), con lo que mejora la capacidad funcional de los pulmones y relajación de los músculos intrínsecos del árbol bronquial, permitiendo que entre más aire en los alvéolos pulmonares, extrayendo más oxígeno para ponerlo a disposición de todo el organismo.
              Aparato digestivo: la relajación de la musculatura digestiva (estómago, intestinos y esfínteres) proporciona una sedación natural que se opone a las disfunciones y espasmos (diarrea, estreñimiento), al tiempo que mejora la digestión.
              Aparato urológico: actúa sobre la urinaria (uréteres y vejiga), mejorando los espasmos generadores de cólicos y disurias.
              Recuperación pronta del organismo después de cualquier esfuerzo, lesión o enfermedad, acelerando todos los procesos metabólicos fa­cilitando una adecuada oxigenación de todo el organismo, al basarse siempre en respiraciones profundas y pausadas; además, favorece la disposición mental para vencer cualquier fatiga de origen nervioso (García, 1997).
Al eliminar las tensiones que produce la vida deportiva, familiar y es­colar, la relajación hace que el esfuerzo intelectual y deportivo sea más fácil y efectivo, ayuda a disminuir la agresividad, como consecuencia de la sensación de bienestar corporal y de la ausencia de la ansiedad pato­lógica que, frecuentemente la provoca, facilita la consecución de mayor seguridad en sí mismo, es decir, la consecución de la relajación de modo habitual conlleva el "saberse capaz" de realizar cualquier actividad, opo­niéndose a las sensaciones de fracaso y desánimo, generando mayor control emocional (García Marchena, 2003).

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De hecho, el esfuerzo de preparación para la competencia es un buen momento para utilizar las estrategias de relajación momentánea y concentrarse en la competición inminente. Cuanto más tenso este el de­portista antes de la competencia más debe durar la sesión de relajación momentánea. Cuando el deportista adquiere la habilidad para controlar sus niveles de tensión muscular, está evitando la propensión a lesionarse causada por la tensión muscular exagerada, producida por el entrena­miento y/o competencia (García, 1997). La aplicación de las técnicas de relajación en relación con otras destrezas de autorregulación psicológica (la visualización, la autosugestión, la activación, control de la respuesta de ansiedad, auto conversación) favorece de gran manera la efectividad de éstas y en algunos casos no es posible su aplicación si no se tiene un pleno dominio de la relajación (Weinber, 1981). De acuerdo con las diferentes teorías que explican el fenómeno de la relajación, cuando una persona aprende a regular de forma voluntaria el tono muscular, es decir, aprende a relajarse voluntariamente, disminuye los estados de estrés y ansiedad. La relación entre activación y relajación, es uno de los temas más dis­cutidos en la psicología del deporte. Se ha establecido que el nivel más bajo de activación lo alcanza un individuo durante el sueño y que va en un continuo, llegando a los estados excitados; de tal manera que se requiere cierto nivel de activación para cada tipo de actividad que se realice. Cada persona manifiesta ciertos niveles habituales que pueden fluctuar durante el día y en función de las situaciones (Gorbunov, 1987). En la actualidad se ha podido establecer que el nivel de activación óptimo en el deporte, esta relacionado con el tipo de deporte (Oxendine, 1970), así como con las características individuales del deportista. En tal sentido, una de las destrezas que debiera desarrollar el deportista es, poder identificar el nivel adecuado de activación que le permita la mejor ejecución deportiva y saber regularla de forma voluntaria. Schmindt, (1982), comenta que las tareas mas afectadas por los niveles elevados de activación son las que exigen un control motor fino, calibraciones de fuerza y velocidad y estabilidad muscular, o que necesitan tomas de decisión rápidas y numerosas. Por otro lado también se ven beneficiados por niveles elevados de activación, tareas con grandes requerimientos de fuerza, rapidez y repetición.
En definitiva, las técnicas de relajación sirven para que el deportista pueda regular de forma consciente y voluntaria el estado de sobreactivación que podría en un momento determinado menoscabar su rendimiento deportivo.

La relajación progresiva de Jacobson


En el presente trabajo de investigación se aplicó la técnica de relaja­ción progresiva de Jacobson (1938) que instruye a los sujetos en forma progresiva a tensar y relajar alternativamente los grupos musculares más importantes del cuerpo, aprendiendo a diferenciar las sensaciones aso­ciadas a la tensión muscular y a su relajación, respectivamente.
Edmund Jacobson (1930) es el creador del método de relajación co­nocido como relajación neuromuscular progresiva. A principios de siglo concibió un método para relajarse cuya finalidad era la de provocar una tranquilidad mental al suprimir progresivamente todas las tensiones mus­culares. Este método pretende un aprendizaje de la relajación progresiva de todas las partes del cuerpo. Descubrió que, tensando y relajando sistemáticamente varios grupos de músculos y aprendiendo a atender y a discriminar las sensaciones resultantes de la tensión y la relajación, una persona puede eliminar, casi completamente, las contracciones musculares y experimentar una sensación de relajación profunda. Este método de relajación es aplicable en el deporte para aquellos deportistas que encuentran dificultad para relajarse con los métodos basados en la sugestión y autosugestión, es aconsejable para deportistas jóvenes (niños y adolescentes) y para los que se inician en la práctica de la relajación. Siendo básico para que el deportista aprenda a diferenciar el estado de tensión y distensión, favoreciendo en los procesos recuperativos posterior a un esfuerzo físico prolongado. 

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