"Terapeuta: Si uno se hace una herida, tiene la opción de limpiársela, frontando con una esponja con agua y jabón. ¿Dirías que el proceso es agradable?
Cliente: Duele.
Terapeuta: Efectivamente. ¿Pero al día siguiente cómo está la herida?
Cliente: Limpia.
Terapeuta: Sí, desinfectada y mejor. Es un gran paso para que se cure. Sin embargo, hay otra alternativa, que sería taparse la herida sin tocarla. ¿Dirías que al no tocártela, duele?
Cliente: menos.
Terapeuta: ¡Claro! ¿Y al día siguiente cómo estará?
Cliente: Infectada, ... mal.
Terapeuta: Bien, con la terapia que vamos a iniciar ocurre algo similar. Si queremos avanzar no convendrá tapar la herida ..."
Metáfora del velero:
Explica cómo son tan importantes las emociones negativas como las positivas, las negativas son necesarias para motivar a hacer, cambiar algo.
En los momentos de florecimiento que se dan en la vida son tan necesarias las emociones negativas como las positivas. Podemos tomar el mástil del velero como lo positivo y la quilla del velero como lo negativo. Pero incluso en los momentos en que funciona el mástil y las velas, no podemos navegar sin la quilla. Es precisamente lo negativo lo que nos permite vivir en la realidad.
Visto en "La rueda de la vida". Elizabeth Kübler-Ross:
"EL RATÓN" (infancia). Al ratón le gusta meterse por todas partes, es animado y juguetón, y va siempre por delante de los demás.
"EL oso" (edad madura, primeros años) El oso es muy comodón y le encanta, hibernar. Al recordar su mocedad, se ríe de las correrías del ratón.
"EL BÚFALO" (edad madura, últimos años). Al búfalo le gusta recorrer las praderas. Confortablemente instalado, repasa su vida y anhela desprenderse de su pesada carga para convertirse en águila.
"EL ÁGUILA" (años finales). Al águila le entusiasma sobrevolar el mundo desde las alturas, no a fin de contemplar con desprecio a la gente, sino para animarla a que mire hacia lo alto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario